Ejercicio después de un infarto del corazón

El infarto del corazón es parte de un grupo de enfermedades que se clasifican como cardiopatía isquémica. Es así, que lo primero que quiero definir es el concepto de cardiopatía isquémica. Cardiopatía es cualquier enfermedad que involucra al corazón. Mientras que la palabra isquemia es un estado de desbalance entre el aporte y la demanda de sangre a una parte del cuerpo, en este caso particular, el corazón. Esto tiene como consecuencia una alteración en su función. En este blog le mostraremos como hacer ejercicio y cuáles son sus beneficios si usted o algún ser querido ha tenido un infarto del corazón.


Es muy importante conocer sobre la cardiopatía isquémica, puesto que es la causa principal de muertes en el mundo. Asimismo, es la causa más frecuente de muerte súbita en personas sedentarias mayores de 35 años que inician un programa de ejercicios sin evaluación previa. Esto último teniendo como potenciales mecanismos a la activación del sistema simpático y liberación de catecolaminas, activación plaquetaria y trastornos de los electrolitos de la sangre, además de isquemia inducida por estrés.(1) Esto no deberá de entenderse como un motivo para no hacer ejercicio, ya que numerosos estudios han demostrado que la actividad física tiene efectos positivos en la salud de los pacientes. Esto último cuando se realiza bajo parámetros que podemos definir en la consulta cardiológica.


Dentro de los efectos benéficos encontramos una modificación del sistema cardiocirculatorio, incrementando la capacidad y resistencia para hacer ejercicio y reducción de eventos coronarios (ej. infarto del corazón). En pacientes con cardiopatía isquémica, hacer ejercicio de manera regular mejora la sintomatología y pronóstico, observándose una reducción de la mortalidad en un 27%.(2) Por lo tanto, no solo se trata de consumir los medicamentos indicados por su médico, sino corregir su estilo de vida.


Antes de emprender una actividad física, es necesario evaluar ciertos parámetros, principalmente:

  • Riesgo cardiovascular

  • Nivel y tipo de actividad física


En cuanto al riesgo cardiovascular, lo que realizamos es una historia clínica completa para conocer su historia y factores de riesgo cardiovascular, enfermedades concomitantes y estado de salud actual (Ej. capacidad funcional y sintomatología). Esto puesto que existen algunos escenarios que conllevan mayor riesgo al paciente que busca iniciar una actividad física como son: disfunción del corazón con signos y síntomas de insuficiencia cardiaca, localización y extensión de la enfermedad coronaria (múltiples placas de colesterol que obstruyen las arterias del corazón), presencia de arritmias potencialmente letales, posibilidad de isquemia residual y antecedente de cirugía de revascularización compleja. Con base en esto, ajustamos la intensidad del ejercicio.


Con relación al nivel y tipo de actividad física, está será seleccionada con base en las características clínicas del paciente, así como en las preferencias de este último. Un programa de rehabilitación cardíaca debe, por lo tanto, incluir una evaluación del nivel de actividad física del paciente durante su vida cotidiana, su convicción para iniciar y mantener un programa de ejercicio, posibles obstáculos, soporte de seres queridos y las características clínicas del paciente (ej. edad, hábitos previos, comorbilidades y preferencias).


La recomendación actual de las diferentes asociaciones y sociedades relacionadas con la salud del corazón es la de realizar, por lo menos, 150 minutos a la semana de ejercicio aeróbico. La duración de las sesiones de entrenamiento no deberá de ser menores a los 20-30 minutos (preferentemente 45-60 minutos), por lo menos 4 veces a la semana (preferentemente 6-7 días) y de una intensidad del 50-80% de su frecuencia cardiaca máxima estimada. Nuevamente hago énfasis en que esto deberá de ser ajustado por el cardiólogo para disminuir riesgos y obtener el máximo beneficio. En cuanto a los ejercicios aeróbicos se recomienda la caminata rápida, trotar, correr, remo, danza aeróbica, bicicleta, natación recreativa y gimnasia.


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Referencias:

  1. Fioranelli, M., & Frajese, G. (2012). Sports cardiology: From diagnosis to clinical management. New York: Springer.

  2. Pelliccia A, Fagard R, Bjørnstad HH et al (2005) Recommendations for competitive sports participation in athletes with cardiovascular disease. Eur Heart J 26:1422-1445.










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