Palpitaciones

Las palpitaciones son la percepción del latido de su corazón. Hay quienes las describen como una sensación de aceleración de su corazón o como un salto de un latido (vuelco al corazón). Es muy frecuente que se presenten durante la vida, incluso en personas sanas.


El motivo por el cual algunas personas suelen percibir sus latidos más que otras es desconocido. Sin embargo, estudios han demostrado que aumenta en individuos sedentarios, ansiosos o deprimidos. Si bien, existen individuos que presentan palpitaciones sin tener alteración alguna de sus latidos cardiacos, en la mayoría de los casos, éstas se deben a arritmias.



Las arritmias más frecuentemente encontradas son las extrasístoles auriculares o ventriculares, las cuales son latidos que se adelantan, por lo tanto, también se les conocen como complejos auriculares o ventriculares prematuros. Estas pueden ser inocuas, dependiendo de la cantidad y morfología, así como coexistencia de anormalidades estructurales del corazón. Existen otro tipo de arritmias, de mayor relevancia clínica, como la taquicardia supraventricular paroxística, taquicardia por reentrada en el nodo auriculoventricular, fibrilación auricular y taquicardia ventricular. Estas deben de ser detectadas y manejadas por el cardiólogo puesto que suelen generar sintomatología más marcada o se asocian a posibles complicaciones (ej. la fibrilación auricular y el desarrollo de embolia cerebral o el desarrollo de muerte súbita en pacientes con fibrilación ventricular). Además, pueden ser manifestación de enfermedades cardíacas graves donde se incluyen: la isquemia miocárdica, cardiopatías congénitas (ej. síndrome de Brugada, displasia arritmogénica del ventrículo derecho, etc.), valvulopatías y trastornos de la conducción cardíaca (ej. bradicardia o bloqueo auriculoventricular). Existen también enfermedades que no involucran al corazón y pueden manifestarse como palpitaciones, como las enfermedades de la tiroides, anemia, alteraciones de los electrolitos en sangre y la ansiedad, por mencionar tan solo algunas o secundarias a medicamentos o toxinas como cafeína, alcohol, nicotina y simpaticomiméticos (salbutamol, anfetaminas, cocaína, adrenalina, efedrina y teofilina).


La anamnesis y exploración física son fundamentales para determinar el posible mecanismo de las palpitaciones, además de identificar datos de alarma. La frecuencia y duración y las palpitaciones, sus agravantes y atenuantes, así como sintomatología acompañante (ej. dolor de pecho, falta de aire, sensación de desmayo, desmayo, etc.) son de suma importancia. Asimismo, es relevante determinar si existen familiares de primer grado con muerte cardiovascular prematura o súbita. La auscultación cardiaca, en búsqueda de soplos o datos de cardiomegalia (corazón grande), es trascendental.



Para el diagnóstico de certeza debemos observar el ritmo cardiaco, la clave para el tratamiento correcto y oportuno. Para esto último, es indispensable realizar estudios como el electrocardiograma o, en algunos casos, un Holter de 24 horas. Con base en los hallazgos clínicos, es probable que se requieran de estudios de laboratorio (sangre) o una prueba de esfuerzo. Es de particular utilidad realizar un Holter 24 horas en caso de arritmias intermitentes que no se logran captar durante un electrocardiograma. Otro estudio que podría ser de utilidad es el Ecocardiograma o ultrasonido del corazón, sobre todo cuando se sospecha de enfermedad estructural de su corazón. Esto ultimo advertido durante el interrogatorio, exploración física o hallazgos en el electrocardiograma.




En cuestión del tratamiento, este dependerá del tipo de arritmia que se encuentre. Algo a destacar es que no todas las arritmias requieren de medicamentos anti-arrítmicos.


Finalmente, ¿Cuándo debemos considerar que las palpitaciones puedan ser graves?

  • Diagnóstico previo de enfermedad cardiaca

  • Antecedentes familiares de síncope recurrente o muerte súbita

  • Palpitaciones o, particularmente, síncope inducido por el ejercicio

  • Mareos o síncope (desmayo o sensación de desmayo).

  • Dolor torácico (sobre todo, tipo opresivo)

  • Disnea (falta de aire)

  • Irregularidad en el ritmo cardíaco

  • Frecuencia cardíaca >120 latidos/minuto o < 45 latidos/minuto en reposo

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Dr. Juan René Serna Garza

Cardiólogo Ecocardiografista.

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